Intervención de Mons. Barrio en la Cope: 11 de diciembre de 2015

Este domingo, todos los diocesanos estáis invitados a participar en una sencilla pero a la vez emotiva y solemne ceremonia. Me refiero a la apertura de la Puerta de la Misericordia en nuestra Catedral de Santiago, acto con el que nos uniremos a toda la Iglesia universal para iniciar el Jubileo Extraordinario de la Misericordia convocado por el papa Francisco. Es, sin duda, un acontecimiento de gracia y de expresión de la Divina Providencia. En este tiempo de Adviento, donde la virtud de la esperanza nos anima a celebrar la llegada del Dios con nosotros que vino a salvarnos de todas nuestras dudas y nuestros temores, hablar de la misericordia es hablar del verdadero rostro de Dios.

Dios es amor y el rostro de Dios es el Niño de Belén.

Abrir la Puerta de la Misericordia en nuestra Catedral es un gesto cargado de simbolismo religioso: es abrir la puerta del perdón y de la reconciliación para una sociedad que busca seguridades en lo inseguro y certezas en lo que no es firme. La puerta que se abre es el propio corazón de Dios, que ofrece consuelo a todo dolor, ánimo ante las flaquezas y confianza plena en que Dios mismo camina al lado de cada hombre y cada mujer. ¡Qué bueno es para la sociedad en la que vivimos saber que la Iglesia se ofrece como lugar de la esperanza y de la alegría del encuentro con un Dios que nos busca y sale a nuestro camino.

Es la hora de abrir las puertas de nuestro corazón. De abrirlas de par en par para dejar pasar el caudal inmenso de la misericordia y el perdón de nuestro Dios. De dejar que en las puertas de nuestro corazón, tantas veces cerradas a las necesidades de los que viven a nuestro lado, sople el aire del Espíritu que nos lleve a ejercer la compasión y la misericordia con todos nuestros hermanos: con nuestras familias, con nuestros vecinos, con los compañeros de trabajo, con los que sufren, con los que se encuentran solos, con los enfermos, con los pobres, con los que no tienen hogar, con los que experimentan el desierto del desempleo...

Este domingo abriremos la Puerta de la Misericordia en la Catedral de Santiago. Y lo haremos con ese hondo sentido religioso que es propio de la Iglesia que peregrina en esta tierra del Apóstol Santiago. Pero más importante es que todos, desde el obispo hasta el último bautizado, abramos nuestra puerta íntima, cordial, a la gracia que se derrama en la misericordia infinita de nuestro Dios que es amor.


Última modificación: jueves, 11 de mayo de 2017, 12:09