Intervención de Mons. Barrio en la Cope: 27 de noviembre de 2015

Llevamos ya algunos días viendo que la publicidad, vestida de luces y colores, con un objetivo comercial, reclama nuestra atención sobre la cercanía de la celebración de la Navidad. Pero precisamente el calendario litúrgico nos advierte de que tenemos por delante cuatro semanas para preparar la celebración del nacimiento del Hijo de Dios, Jesucristo, Luz del mundo. Las cuatro semanas del Adviento no deben tomar el cariz de una publicidad mercantil. En este tiempo hemos de acrecentar nuestro espíritu de oración y disponer el corazón para celebrar que Cristo vino en la humildad de la carne. Un día vendrá con el poder de su gloria y cada día viene espiritualmente por el ministerio de su Iglesia.

Hay tradiciones que nos ayudan a vivir con autenticidad cristiana este acontecimiento en el contexto de la familia. Os invito a poner el Belén en vuestros hogares pues este sencillo gesto "puede ser una forma sencilla pero eficaz de presentar la fe y transmitirla a los propios hijos. El pesebre nos ayuda a contemplar el misterio del amor de Dios que se ha revelado en la pobreza y en la sencillez de la gruta de Belén”.

En la corona de Adviento, las cuatro velas que se encienden domingo a domingo son signo de la Luz de Cristo, de ese "sol que nace de lo alto para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz”. Este es el tesoro que hemos de buscar, lejos del agobio consumista y de tibios sentimentalismos. La encarnación del Hijo de Dios nos lleva a estar cerca del que sufre, a ayudar al que nada tiene, a comprometernos en la atención del enfermo, del anciano, de quien vive sumergido en la soledad, de las familias sin trabajo. Cristo se ha hecho solidario de todas y cada una de nuestras necesidades, de nuestros afanes y desvelos.

"Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor”. Esta paz es la irradiación del amor de Dios sobre nosotros y por nosotros. La guerra, la violencia y el terrorismo se fundamentan en el pecado. Sí, nos visitará "el sol que nace de lo alto”, y nos pide dejarnos iluminar por esta luz de Dios y transmitirla a todo hombre de buena voluntad. ¡Ven, Señor Jesús!


Última modificación: jueves, 11 de mayo de 2017, 12:07