Intervención de Mons. Barrio en la Cope: 6 de noviembre de 2015

Hacer memoria de los santos anima a vivir el don de la fe que permite valorar la riqueza de las relaciones humanas y enriquecer la vida común. Su luz no sirve únicamente para otear la ciudad eterna en el más allá; nos ayuda a edificar aquí nuestra sociedad para que avance hacia el futuro con esperanza.

Esta semana próxima celebraremos la fiesta de San Martín de Tours, hombre admirado por su sabiduría y amado por su bondad, bajo cuyo patrocinio se encuentra nuestro Seminario Mayor. Todos recordamos de su biografía aquel gesto de compartir su capa de soldado con un pobre indigente. Un signo visible de caridad y misericordia que nos recuerda a todos la misión de la Iglesia: atender las necesidades del hombre en sus circunstancias concretas con la perspectiva de eternidad que nos otorga la fe.

También nuestros seminaristas viven esa doble dimensión del cristiano, que está presente en el mundo y es, a la vez, peregrino hacia la ciudadanía de los santos. No son ajenos a las realidades cotidianas: todos los años unen a su formación humana, intelectual, espiritual y pastoral su participación en algunos de los campos de trabajo que les acercan a las urgencias pastorales y demandas de la comunidad cristiana.

El ejemplo de San Martín de Tours es una invitación clara a no separar la inquietud por la verdad de la fe y la apuesta por el servicio a los hombres. La identidad del cristiano, y mucho más la de los jóvenes  que se preparan para la ordenación sacerdotal, es la integración armónica del saber con el hacer, del reflexionar sobre las certezas del contenido de la fe, con el actuar para vivir el mensaje de las Bienaventuranzas y de las obras de misericordia.

Os invito a todos a rezar por nuestros seminaristas, a pedirle al Señor que suscite nuevas y vigorosas vocaciones al sacerdocio. Que nuestros jóvenes perciban el gozo de la voz del Señor que llama, como lo percibió San Martín de Tours.


Última modificación: jueves, 11 de mayo de 2017, 12:06