Intervención de Mons. Barrio en la Cope: 23 de octubre de 2015

Esta semana me dirijo de manera especial a vosotros padres que tenéis a vuestros hijos en edad escolar con motivo de la vieja y recurrente polémica sobre la enseñanza religiosa en las aulas, que se ha planteado en este clima preelectoral en el que nos encontramos. Quiero recordaros como acostumbramos a hacer los obispos en Galicia todos los años, que la educación religiosa en los centros educativos es un derecho vuestro, que no es una concesión, y que responde al derecho primario que os asiste para elegir el tipo de formación que estiméis más oportuno para vuestros hijos.

Los cristianos, y conviene recordarlo, gozamos de los mismos derechos y deberes que el resto de ciudadanos. No se puede admitir ningún tipo de discriminación en esta materia tan sensible de la educación y se ha de trabajar por la igualdad de trato de la asignatura de Religión con otras materias curriculares. Es un derecho constitucional que haya una oferta obligatoria de esta asignatura y una elección libre por parte de los padres para que sus hijos vayan a esta clase. Esa es la necesaria normalidad democrática y otros planteamientos alterarían peligrosamente este amplio consenso social.

En la carta que a finales del curso pasado los obispos en Galicia remitíamos a los padres, se indicaba que no hay que dejarse influir por las opiniones del laicismo excluyente que quiere marginar la expresión y vivencia religiosa en la vida social. Y se recordaba, además, que la enseñanza religiosa no es un privilegio de la Iglesia, sino consecuencia lógica de vuestra condición de padres creyentes y ciudadanos libres.

El hecho de que cada año, entre el sesenta y el setenta por ciento de los padres españoles, decidan libremente que sus hijos cursen la asignatura de  Religión en la escuela es un dato que ninguna formación política debería menospreciar. Os invito a compartir la responsabilidad de garantizar la enseñanza religiosa, como derecho fundamental de padres y alumnos, sabiendo  que el hecho de recibir o no recibir esta enseñanza no ha de suponer discriminación académica alguna en la actividad escolar. No es reivindicar únicamente un espacio académico en la escuela, sino asegurar un derecho que afecta a la formación plena de cada persona, de cada uno de vuestros hijos. Valoremos la asignatura de Religión que nos permite entender tantas y tantas cosas de nuestra historia y nuestra cultura, y que ayuda a reflexionar sobre el sentido de la vida.


Última modificación: jueves, 11 de mayo de 2017, 11:59