Intervención de Mons. Barrio en la Cope prevista para el 9 de octubre de 2015

Muchos de vuestros hijos están volviendo estos días a las parroquias para recibir la formación necesaria que les prepare para la Primera Comunión y para la Confirmación. Os felicito por ese compromiso que habéis adquirido para que vuestros hijos profundicen en el conocimiento y seguimiento de Jesús. Nada hay más grato para una Iglesia diocesana que ver los locales parroquiales llenos de esos rostros infantiles y juveniles. Y deseo hacer extensiva esta felicitación a los miles de catequistas que con su dedicación y esfuerzo hacen posible que esta oferta formativa de la Iglesia se siga realizando en toda nuestra geografía diocesana.

Los procesos catequéticos son siempre, o han de ser, procesos de acompañamiento personal. Se trata en definitiva de que los niños, los adolescentes y los jóvenes descubran el rostro de Jesús, que se sientan atraídos por su figura, enamorados de su persona, dispuestos a seguirle. Bien sé de las dificultades con que se encuentran muchas veces los catequistas. Conozco también las dudas que muchos padres pueden sentir a la hora de mandar a sus hijos a la catequesis. Pero la pastoral catequética sigue siendo imprescindible para transmitir la fe de la Iglesia a las nuevas generaciones, con nuevos bríos, con nuevos impulsos, siempre inspirada por el mandato evangélico de predicar la Buena Noticia.

Desde la Iglesia no se puede suplir el papel insustituible de las familias, pero es bien cierto que en las actuales circunstancias la catequesis puede ser el único momento en que los chicos y chicas conozcan el primer anuncio de salvación que nos ofrece Jesús de Nazaret. ¡Qué bueno sería que los propios padres sintieran la necesidad de formarse a la vez que sus hijos! En algunos lugares ya hay iniciativas de catequesis para padres que, en lugar de esperar la salida de sus pequeños de las parroquias, se reúnen en ellas o en algún otro lugar, para hacerse también eco de los contenidos de nuestra fe.

Estoy convencido de que los trabajos de nuestro Sínodo Diocesano nos han de iluminar sobre las rutas a explorar para que el trabajo benemérito de los párrocos y de tantos catequistas encuentre esa "imaginación” evangelizadora que traiga frescura y vigor a esta inmensa y urgente tarea.


Última modificación: jueves, 11 de mayo de 2017, 11:57