Intervención de Mons. Barrio en la Cope: 3 de junio de 2016

Hoy celebramos como cada mes de junio la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. En este año de la misericordia debemos celebrarla con gran alegría pues en el Corazón de Jesús están encerrados todos los tesoros de ternura, compasión y misericordia divinas para todos los hombres y mujeres.

Esta fiesta nos recuerda siempre el inefable misterio de la Encarnación. Dios, nuestro Dios, no es un ente abstracto, lejano y alejado: tiene su rostro en el Verbo que se encarna, que se hace uno de nosotros para plenificarnos con su amor y abrazarnos con su misericordia. Dios hecho hombre, cercano al hombre, solidario con el hombre. El Corazón de Jesús se hace presencia viva de Dios en la Iglesia, para que a través de ella sea verdadero corazón para el mundo. No es esta una fiesta de misticismos o de difusa espiritualidad. Al contrario, es una celebración encarnada, pegada a la realidad, comprometida con la realidad y las necesidades de todo hombre y toda mujer.

El reinado de Cristo en el mundo,  y bien que lo sabemos desde el desgarro de la Cruz, no es al estilo de los reinados humanos: es un reino de servicio, de amor y de misericordia, que brota en el corazón de todo aquel que está dispuesto a acoger el Corazón traspasado de Jesús que resucita para derramar su Espíritu en la Iglesia, cuerpo de Cristo.

Del Corazón de Jesús manan la gracia y los sacramentos, que nutren a la Iglesia en la peregrinación hacia la Jerusalén celeste. De su corazón traspasado mana, también, la cercanía a los pobres, la solidaridad con los entristecidos, el abrazo a los enfermos, el consuelo a los que no tienen trabajo, la dulzura para curar las heridas de tantos corazones dañados en las familias y en nuestra sociedad.

"Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores” (Rm 5, 6). El Corazón de Jesús no siguió la lógica de la razón, sino la del amor divino. El mensaje de Jesús es el amor misericordioso del Padre que no actua por cálculos o razonamientos humanos. Lo que quiere es salvar a todos. Hoy le decimos: Corazón de Jesús, en Vos confío.


Última modificación: jueves, 11 de mayo de 2017, 11:37