Intervención de Mons. Barrio en la Cope: 20 de mayo de 2016

Celebramos este domingo la solemnidad de la Santísima Trinidad. Día a día vivimos en su presencia. El misterio trinitario de Dios está desde el principio impreso en toda la creación. Toda nuestra vida cristiana gira en torno a Él. Nos levantamos y nos acostamos en el nombre de la Trinidad. Trabajamos y sufrimos en el nombre de la Trinidad. Celebramos y participamos en los sacramentos y hacemos oración en el nombre de la Trinidad. La existencia cristiana se desarrolla en compañía de las tres Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Pero puede pasarnos lo que a los discípulos de Emaus que caminaban con el Señor y no lo reconocieron.

Debemos admirar la paternidad del Padre que nos ama, haciéndonos crecer como hijos. Contemplar la obediencia del Hijo que nos dice: "Yo hago siempre la voluntad de mi Padre” (Jn 8, 29), "el Padre y yo somos uno” (Jn 10, 30). Escuchar al Espíritu que viene en ayuda de nuestra debilidad, guiándonos a la verdad plena e intercediendo pos nosotros "con gemidos inefables”. Ha sido el propio Cristo quien nos ha revelado la hondura de este misterio, que no es algo mágico sino un inmenso regalo en el que integrar nuestras vidas.

Y a este Dios Uno y Trino debemos adorar con toda el alma; amar con todo el corazón; agradecer con todo el ser y corresponder llevando una vida según el Espíritu, viviendo felices pues sus delicias son estar con los hijos de los hombres. Es aquella belleza siempre antigua y siempre nueva que San Agustín descubre en el interior de sí mismo y que ya no puede guardarse de modo egoísta, sino compartir gozosamente con el que camina a nuestro lado.

En medio de las muchas voces que se oyen y de los innumerables mensajes que recibimos, también el mensaje cristiano ha de  encontrar eco en nuestra sociedad. "No podemos resignarnos a seguir perdiendo terreno en la fe y en la vida cristiana de las personas, de las familias, de nuestra sociedad, en los pueblos, en los barrios de las villas y ciudades”. Contemplar el misterio trinitario no es quedar estático, sino salir en actitud de servicio para que se conozca que Dios -Padre, Hijo y Espíritu Santo- es amor que nos lleva a transformar la realidad para que sea plenamente humana. "Un día veremos a Dios cara a cara”.


Última modificación: jueves, 11 de mayo de 2017, 11:35