Intervención de Mons. Barrio en la Cope: 1 de abril de 2016

El próximo lunes día 4 de abril celebraremos en la Iglesia en España la Jornada por la Vida. El lema escogido para esta ocasión es "Cuidar la vida, sembrar esperanza”, que conecta providencialmente con este tiempo pascual, tiempo de vida y de esperanza, y manifiesta a la vez una gran preocupación que no encuentra eco en la realidad en la que vive nuestra sociedad.

Las cifras del aborto, "ese crimen abominable” como lo califica el Concilio Vaticano II, siguen siendo estremecedoras: en el año 2014, por ejemplo, hubo 94.796 abortos en el conjunto de España, una realidad que la Iglesia continúa denunciando una y otra vez, porque la vida, toda vida, es un valor innegociable. "No es progresista pretender resolver los problemas eliminando una vida humana”, dice el papa Francisco. Debemos seguir defendiendo el valor de la dignidad de la vida humana. Resulta paradójico que muchas voces hablen razonablemente de la preservación del entorno natural y del respeto a las especies animales, pero que no se escuche idéntico clamor en favor del ser humano concebido y aún no nacido. Si se pierde la sensibilidad personal y social para acoger una nueva vida, también se marchitan otras formas de acogida provechosa para la vida social”.

La Iglesia alza su voz para impulsar y promover una verdadera y auténtica ecología humana, respetuosa con el designio creador de Dios y con el mandato que recibe el ser humano para cuidar y preservar esa casa común que es la tierra.  La vida, cada una de nuestras vidas, cada una de nuestras personas es signo de la infinita misericordia de Dios. Y estamos comprometidos a  cuidar la vida, sembrando esperanza, porque también nosotros tenemos que mostrar solicitud y misericordia unos por otros, no banalizando la vida, no trivializando su dignidad, y respetando su transcurrir lógico desde su concepción hasta la muerte natural.

Algunos científicos han dicho que el ser humano es "la especie elegida”, aunque con más propiedad decimos los cristianos que cada hombre y cada mujer, en su dignidad de personas creadas a imagen y semejanza de Dios, somos "estirpe de Dios”, convocados a defender "el derecho a la vida de todo ser humano como patrimonio común de la razón humana”. La defensa de la vida por nacer "está íntimamente ligada a la defensa de cualquier derecho humano”.


Última modificación: jueves, 11 de mayo de 2017, 11:30