Carta Pastoral en la Jornada de Oración por la Paz (20 septiembre 2016)

Orar y trabajar por la paz

Queridos diocesanos:

El día 20 de septiembre el Papa presidirá en Asís el Encuentro Interreligioso. En este contexto ha expresado su voluntad de que en todas las Diócesis se celebre en ese mismo día la Jornada de Oración por la paz. Sin duda esta llamada nos ayudará a tomar conciencia del  sufrimiento de las poblaciones afectadas por los conflictos bélicos en los distintos lugares del mundo, a menudo olvidados por la mayor parte de la opinión pública. El Sucesor de Pedro nos invita a orar pidiendo al Señor que se ponga fin a las situaciones objetivas de injusticia existentes.

Dignidad humana y bien común

"Nada que afecte a los demás, a nosotros nos puede ser ajeno”. Es preciso erradicar la violencia, el terrorismo y la guerra, pues son factores generadores de muerte, degradan la dignidad de la persona humana y no resuelven los conflictos que puedan surgir. El mensaje cristiano de esperanza en medio del sufrimiento nos urge a construir la civilización del amor en la que el diálogo, la reconciliación, el perdón, la libertad, la justicia y la solidaridad son dimensiones convergentes en este propósito del que no podemos sentirnos ajenos. Son acuciantes las palabras del profeta Isaías: "De las espadas forjarán arados; de las lanzas, podaderas. No alzará la espada pueblo contra pueblo, no se adiestrarán para la guerra” (Is 2,4). Es una necesidad y un deber ser jornaleros de la paz que se fundamenta en la promoción de la dignidad de la persona y en la búsqueda del bien común. "Defender la dignidad de la persona, comprometerse en una distribución equitativa de los bienes, promover de manera armónica y solidaria una sociedad donde cada uno se sienta acogido y amado son los presupuestos imprescindibles para construir la verdadera paz”. A este propósito dice san Ambrosio: "Comenzad en vosotros la obra de la paz; una vez que vosotros estéis pacificados, llevaréis la paz a los demás”. Si queremos el verdadero progreso, trabajemos por la paz que es la condición para el auténtico desarrollo. Es necesario favorecer una renovación general en el corazón de las personas y en las relaciones entre los pueblos de la tierra. "La guerra y los preparativos militares son los mayores enemigos del desarrollo integral de los pueblos”[1].

Orar y trabajar por la paz

Cristo nació, murió y resucitó por todos. Desde esta sensibilidad humana y cristiana pensamos en tantas personas que están sufriendo la sinrazón de la guerra, la violencia del hambre y de la pobreza, el sinsentido de la difusión del tráfico de armas, y la violación en definitiva de los derechos humanos. Vivimos tiempos en los que se multiplica la violencia que es signo del oscurecimiento de la verdad, del olvido de la justicia y de la pérdida del amor. Crucemos las fronteras de nuestra pasividad e insensibilidad y sumerjámonos en el dolor y sufrimiento de tantos hermanos nuestros, participando vivamente en esta jornada de oración. Respondamos a esta petición del Papa. La solidaridad de la familia humana es camino para la paz. Oremos y trabajemos  juntos en favor de la paz.

Nuestro compromiso

Por este motivo pido que en la Catedral, Parroquias y Comunidades Religiosas se celebre la Eucaristía y se tenga una oración ante el Santísimo por esta intención, uniéndonos así en esta Jornada a toda Iglesia y a las personas de buena voluntad. "¡Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios!” (Mt 5,9).

Os saluda con afecto y bendice en el Señor,

+ Julián Barrio Barrio,
Arzobispo de Santiago de Compostela

 

[1] JUAN PABLO II, Sollicitudo rei socialis, 10.

Última modificación: lunes, 20 de febrero de 2017, 17:45